Friday, March 24, 2006

Los outsiders y el voto emotivo

Por Jorge Bruce

Hay un enorme sector de la población que ve en las elecciones una de sus pocas oportunidades para expresar sentimientos

En el Perú, como en la mayoría de sociedades, un período electoral es como si levantáramos la alfombra y viéramos lo que normalmente está tapado: nos vemos obligados a mirar los aspectos más sombríos de la sociedad. En el caso de la sociedad peruana, una de estas “sombras” es el hecho de que existan diferentes velocidades. Hay en el Perú un sector moderno, que es el sector urbano de la costa, y dentro de él, algunos sectores en particular que han tenido acceso a educación, que tienen a la mano una economía dinámica y que hablan del “chorreo” y del crecimiento económico. Sin embargo, hay una inmensa parte de la sociedad no incluida en este sector. Para esta mayoría, estos son discursos que no representan más que elementos de frustración, contraste y mucha amargura. Y entonces, resulta que esta mayoría, que tradicionalmente está en silencio, que está postergada, que es escuchada eventualmente porque toma una carretera, porque protesta y quema algo o porque semi destruye una ciudad, adquiere protagonismo, por la sencilla razón de que una persona es un voto. Esta voz que se hace sentir, la voz de lo que tradicionalmente se llama el “Perú profundo”, trae noticias de una parte de nuestra sociedad que usualmente nadie escucha y que en tiempo de elecciones adquiere una fuerza inusitada. De pronto resulta que esto desconcierta mucho y favorece una serie de elementos que rompen y cuestionan el ordenamiento tradicional.

El más llamativo de todos estos fenómenos fue Fujimori en el año 1990, cuando Vargas Llosa tenía prácticamente asegurada la elección. En cierto modo lo fue también Toledo, más en el año 2000 que en 2001. En el proceso actual, naturalmente, el fenómeno que viene a cristalizar toda esta emergencia de lo más negado de la sociedad peruana es lo que está en torno a la candidatura de Ollanta Humala. Es, este año, quien encarna el fenómeno que ya se ha hecho tradición entre nosotros, el del outsider. El outsider es aquella persona, o candidatura, que es elegida por esta gran masa de personas tradicionalmente excluidas de la vida de la sociedad peruana, que deciden expresarse a través de alguien que no sea un político establecido, un partido organizado, sino alguien que los represente de un modo, digamos, insólito.

Este caso tiene dos características adicionales. Por un lado, está el fenómeno nacionalista. Este es un aspecto que ha sido dejado fuera por los discursos dominantes. Incluso, en el pensamiento liberal, el nacionalismo ha sido visto como una carga, como un lastre, como algo que restringe, que frena la negociación, el comercio, los intercambios. Desde una perspectiva moderna, eso se puede entender perfectamente. Pero este gran grupo de personas no es un grupo identificado con la modernidad: es un grupo que, más bien, está identificado con la postergación, con la exclusión. Entonces, el nacionalismo resulta ser una fuerza aglutinante tremenda, como lo es también el componente étnico. En efecto, el componente que los Humala llaman etno-nacionalista resulta ser un componente poderosísimo.

La segunda característica de este outsider es que ha surgido con bastante anticipación. Fujimori, para usar una metáfora hípica, era un caballo que estaba perdido en el montón y agarró la punta en el último tramo. En cambio, un caballo que agarra la punta tres o cuatro meses antes resulta más impredecible: hay más espacio para que el escenario varíe. Pero desde ya, este fenómeno ha obligado a que la elección se polarice entre quienes están a favor y quienes están en contra de Humala. Ha generado un inmenso oportunismo: hay mucha gente que se está acercando a esta poderosa fuerza, dado que las encuestas lo favorecen, y ha obligado también a que una persona como Lourdes Flores tenga un discurso más social del que originalmente parecía que iba a tener. En cuanto a este discurso, en el que “cuadra” a los empresarios, es difícil que funcione, a pesar de que ella se ha preparado bien. Su candidatura tiene el enorme lastre de estar rodeada de un grupo de gente que no es representativa, como Woodman, que independientemente de ser una buena o mala persona, trabaja en uno de los grupos económicos más poderosos del país. Lejos de un juicio de valor, esta es la percepción del electorado.

No podemos ignorar que detrás de todos ellos está un político tan sagaz y experimentado como Alan García, que está haciendo un juego muy propio para intentar pasar a la segunda vuelta con Humala. De ese modo polariza la elección y hace que mucha gente que no votaría por él lo haga, ante el riesgo que para muchos Humala todavía representa: así como Ollanta tiene un sector muy grande de gente, excluida y postergada, que lo ha elegido como su representante, también hay un grupo grande de personas, del otro lado, que tiene mucho temor a su candidatura y que piensa que eso es de nuevo la improvisación, un Fujimori con otras características. Por ello se está generando un clima cada vez más enrarecido. Las posiciones empiezan a polarizarse cada vez más: hay sectores de la derecha que empiezan a utilizar argumentos terribles contra este sector que ha encumbrado Humala. Aldo Mariátegui, por ejemplo, habla de los “electarados” para referirse a la gente que va a votar por Humala. Esto no es solo profundamente despectivo e inadmisible como manera de referirse a un sector importantísimo de la población, que es un sector pobre, sino que, lejos de perjudicar a Ollanta, confirma las razones por las cuales votan por él: al otro lado hay personas que los consideran tarados.

Debajo de la alfombra se encuentra, en efecto, uno de los grandes temas de fondo de las elecciones: el profundo racismo que impera en nuestra sociedad. Y aunque esto lleva a una situación complicada como la que ahora vemos, es interesante que suceda. Es muy importante que este problema emerja y se ponga sobre la mesa; de lo contrario, lo que tendríamos serían unas elecciones artificiales. Mucha gente de buena fe dice: “lo que tenemos que hacer son programas, que no hayan agravios, no funcionar sobre la base de cuestiones tan primarias o de imagen”. Por supuesto que estoy de acuerdo con ello desde el punto de vista racional, maduro y adulto. Sin embargo, hay un enorme sector de la población que ve en las elecciones una de sus pocas oportunidades para expresar afectos, para expresar sentimientos, que son tan o más importantes que las ideas. Algo fundamental en toda sociedad es que una elección no se trata únicamente de economía o de política: se trata también de los afectos de la gente, de los sentimientos de las personas y, por supuesto, de cómo se combinan estos tres elementos. Entonces, esta expresión necesariamente poco elaborada, necesariamente impulsiva, de un enorme sector de la población que busca a un Mesías, que elige por razones puramente emotivas, tiene que ser tomado en cuenta para ver de qué manera eso se convierte en una propuesta que a estas personas las haga sentir escuchadas, entendidas y acogidas. Esto, para mí, significa que quienes hacen política de una manera seria y comprometida, tienen la obligación de escuchar los reclamos y convertirlos en propuestas de ciudadanía, distribución, educación, salud, agua, necesidades básicas, en donde se le diga a todo este sector que se le ha escuchado sus sentimientos de rabia, de resentimiento, de postergación, que se ha entendido estos sentimientos, que tiene todo el derecho de expresar estos reclamos y que la respuesta es un conjunto determinado de propuestas, que por supuesto no puede ser el discurso del “chorreo”, con el que no se identifica el sector marginado de la sociedad. Esto es políticamente más significativo que dedicarse a descalificar o a denigrar a Humala: es el gran reto de transformar el voto impulsivo y emotivo en un voto más estratégico, más pensado, de conveniencia personal y social.

Este proceso electoral demuestra, una vez más, lo venida a menos que está la política tal como está establecida. El hecho de que haya veintitrés candidatos es solo un indicador más. Es imposible, por supuesto, que existan veintitrés propuestas serias, veintitrés propuestas de servicio y comprometidas. Hay una sensación de “yo también puedo”, un evidente afán narcisista de aprovechar las elecciones para figurar, para exhibirse. También hay, seguramente, mucha corrupción latente detrás de todo esto, en donde el Estado es visto como un botín, como un lugar para aprovecharse puesto que, además, así ha ocurrido en buena parte de nuestra brevísima historia republicana. Nuestra democracia está visiblemente en pañales, ni siquiera ha entrado en la adolescencia. Y esto sucede porque no puede haber democracia, si no hay personas con herramientas críticas y analíticas para decidir y elegir. Esta es otra faceta del mismo problema de marginalidad y exclusión social.

No es el caso únicamente del Perú. En los países de la región andina no hemos podido resolver los graves problemas generados desde la Colonia: el racismo, la exclusión, la postergación, la educación solo para una minoría. Esto se ve en hechos cotidianos como la publicidad. En el Perú tenemos una publicidad esquizofrénica. La televisión o los catálogos de los grandes almacenes muestran personajes que pertenecen a una minoría ínfima de la población. El noventa y tantos por ciento de la población peruana no se ve o no se reconoce en los modelos publicitarios que aparecen. Parece un dato anecdótico, pero es todo menos anecdótico. Nos hemos acostumbrado a que sea así, ya nos parece normal, absoluta y profundamente normal. Esto, por supuesto, cambia en las propagandas electorales. De pronto todos son acendrados patriotas y están identificados con el pueblo. Obviamente, la gente no es tonta y se da cuenta del contraste. ¿Por qué no se les escuchó antes protestar y más bien se escucharon, una y otra vez, discursos en donde lo único que importaba era el crecimiento de la economía?

El crecimiento de la economía es fundamental. ¿Cómo va a existir o funcionar una sociedad sin que la economía crezca? Pero, ¿cómo va a funcionar una sociedad únicamente sobre la base del crecimiento de la economía? Ese es el discurso dominante hoy en día, y es rechazado por la mayoría. Tenemos un verano para que se recoja todo lo que sale del subsuelo, de la oscuridad, de las raíces de la sociedad. En ese sentido, las elecciones son de un corte extraño –ver debajo de la alfombra suele ser desagradable– pero, a la vez, también son una inmensa oportunidad de crecer como sociedad, de ver las cosas como realmente son y no de que se termine el período electoral, se cierre el paréntesis y que tengamos a alguien como Toledo, que salga irresponsablemente en la primera semana de gobierno a decir qué fácil es gobernar. Espero que se haya dado cuenta de que para poder gobernar, hay que ser un héroe, un santo o un loco. O una combinación de todo eso.

La transición incompleta hacia la democracia

Por César Árias

En el Perú, este compromiso con la democracia no se ha logrado por dos razones. Primero, porque la calidad de vida del pueblo no mejoró sustancialmente con el cambio de gobierno; segundo, porque el Perú tiene una vieja tradición autoritaria.

El gobierno de Toledo ha tenido logros importantes. El primero de ellos ha sido, simplemente, lograr sobrevivir. Muchos grupos adversos a la democracia invirtieron mucho esfuerzo en tumbarse al Presidente, buscaron una acusación por incapacidad moral, ya sea por el tema de Zaraí o por el de las firmas falsas de Perú Posible. Un chico de primer año de Derecho sabe que esos son argumentos jurídicamente absurdos. Eran búsquedas políticas de grupos de gente con mentalidad autoritaria, fujimoristas o no, para los que Fujimori era legítimo mas no Toledo. Muchos piensan así. Sin embargo, se debe analizar qué hubiera significado tumbarse al Presidente en el año 2004, por ejemplo: si cae el Presidente, hay nuevas elecciones; el riesgo país se multiplica, bajan las inversiones, baja el turismo, la economía retrocede; el nuevo Presidente que entre no va a poder cumplir sus promesas porque encuentra una situación económica mala; entonces, como no cumple, lo sacan también a él y se vuelve un círculo vicioso absurdo.

Por otro lado, esta administración logró también terminar con excelentes indicadores macroeconómicos, es decir, con verdadero éxito económico. Al Perú no solamente le va bien al exportar porque suben los precios de las materias primas, sino porque exporta manufacturas. Eso significa un progreso, un punto importante adicional. Sin embargo, hay que recordar que este era todavía un gobierno de transición hacia la democracia. Y lo que no se ha logrado es que la población se comprometa con el sistema democrático, cosa que sí se logró en Chile, en Brasil, en España, en donde las transiciones hacia la democracia fueron plenamente exitosas.

En el Perú, este compromiso con la democracia no se ha logrado por dos razones. Primero, porque la calidad de vida del pueblo no mejoró sustancialmente con el cambio de gobierno. El crecimiento está ahora por el 6%, las reservas internacionales están en su mejor momento y el Perú está listo para dar el salto hacia el desarrollo. El problema es que se esperaba una mejora radical de la calidad de vida. Todo lo que puede hacerse ahora es decirle al pueblo que su situación va a mejorar a futuro, pero nadie come esperanzas. Faltaron reformas destinadas a cambiar la vida cotidiana de los pobres de manera directa, ya sean programas sociales, reformas en salud, en educación, en Fuerzas Armadas, en seguridad ciudadana.

Otra razón por la que no se ha logrado un compromiso general con el sistema democrático, es que el Perú tiene una vieja tradición autoritaria. Y a esta cultura enraizada se le suma otro factor: la actitud negativa de los medios de comunicación frente a la democracia; unos, porque están comprometidos con el fujimorato y otros, simplemente, para vender más periódicos o hacer raiting. Por esas razones, gente que luchó por la democracia, apenas se reconquistó, comenzó a atacarla brutalmente. El efecto de eso fue debilitarla y crear en el pueblo la imagen de que todos son igualmente corruptos, tanto los de ahora como los de antes. Y eso no es verdad.

La corrupción que hubo con Toledo ha sido la corrupción que siempre ha existido en el Perú, la tradicional, la del funcionario que recibe una coima por hacer una licitación en una hora. La corrupción que hubo con el fujimorato fue una cosa, además de cuantitativamente superior, cualitativamente distinta. Se construyó un régimen autoritario para que una mafia capturara el control de los poderes Judicial, Ejecutivo y Legislativo, para poder manejar el país en función de sus propios intereses: una red de corrupción que estuvo amarrada con el narcotráfico y con los traficantes de armas. Era el negocio de una mafia que controlaba el Estado. El gobierno de Fujimori, por ejemplo, hizo privatizaciones y el Estado recibió supuestamente 11 mil millones de dólares, de los cuales se han gastado entre 4 y 5 mil millones en saneamiento urbano, en obras públicas, en compra de armas y en campaña electoral: hay como 6 mil millones que han desaparecido y no se sabe dónde están. Y a esto se le suma el soborno a la prensa para que nadie diga nada, lo que generó un clima de impunidad.

La percepción de que los políticos democráticos y los no democráticos son igualmente corruptos es peligrosa y falsa. Hay políticos honrados, por los cuales podría poner mis manos al fuego. Y es fácil darse cuenta de que muchos políticos son honestos, cuando entre sus intereses vitales no están los bienes materiales. Por ejemplo, Valentín Paniagua fue mi profesor y yo tengo la intuición de que ese hombre es incorrompible: cuando yo era su alumno, un día él me llevó en su carro a la puerta de la Facultad. El señor era diputado, había sido ministro pero tenía un carro destartalado, que se caía a pedazos, que estaba lleno de papeles y de libros. Esto quiere decir que los bienes materiales, tangibles, no le interesaban, no son su prioridad. Haya de la Torre era un tipo igualito: en su casa, lo único que abundaba eran libros. Era un tipo que cuando cobraba cheques por escribir en el exterior, los ponía entre sus libros y se olvidaba de ellos.

Y como esto, no todos los gobiernos son iguales. En la democracia es más fácil controlar la corrupción, porque hay más formas para hacerlo o para limitarla. En las dictaduras, al controlarse todo el poder, es más fácil que haya más corrupción impune. Eso dice el sentido común; por ello no me pareció creíble Fujimori cuando dijo que iba a moralizar con la dictadura.

La mala democracia en las elecciones

Es esta mala situación de la democracia en nuestro país, la que ha creado el fenómeno del outsider y de las 23 candidaturas. El outsider es una expresión de crisis, porque una democracia bien constituida es una “partidocracia” (utilizando la expresión fujimorista): basada en pocos partidos grandes. Así funcionan las democracias más sólidas. Alemania tiene cuatro partidos, de los cuales solo dos se disputan el poder (el SPD, que es la Social Democracia, y el de centro derecha, el Social Cristiano, actualmente en el poder). En Inglaterra hay tres partidos, de los cuales dos se disputan el poder (Conservadores y Laboristas, más el Partido Liberal-Social Demócrata). En Estados Unidos hay dos partidos (Demócratas y Republicanos). Japón tiene dos o tres partidos; en España son también dos (el PSOE y el Partido Popular).

En el Perú, lo que ha ocurrido es que antes del fujimorato empezó la crisis de los partidos, por la ineptitud que mostraron para enfrentar el desafío de la subversión senderista y la crisis económica. Ante el fracaso de los partidos, aparecieron los outsiders. El primero fue Ricardo Belmont. Luego fue Fujimori, con un gobierno que se convirtió en una dictadura y en una mafia, simplemente porque era un outsider que no tenía partido: Cambio 90 era solo una amalgama de gente para una elección. Fujimori ganó de sorpresa y quien le ofreció un partido para poder gobernar fue Vladimiro Montesinos: el SIN como partido totalitario, como un instrumento para copar todo el aparato del Estado y controlarlo completamente.

Con respecto al número de listas, a la vez, es consecuencia de la importancia que tiene el fenómeno del outsider y del sistema electoral para el Congreso que, en nombre de una justicia electoral mal entendida, permite que se pueda entrar con muy pocos votos. Un ejemplo de cómo podría modificarse nuestro sistema electoral es el sistema anglosajón, cuyo criterio es el de distrito múltiple: en él, por cada circunscripción se elige un congresista y para poder entrar, hay que ganar. No se gana obteniendo un porcentaje de votos: para ser uno de los 120 congresistas, se tiene que ganar en un distrito. Si no ganas en ninguno, aunque saques un porcentaje de los votos, tienes cero. Con este sistema se eliminan algunos partidos porque quedan fuera del Congreso. Una segunda modificación sería la de tener una ley de partidos más exigente: un partido no solamente tiene que tener firmas, sino una estructura, comités de funcionamiento, elecciones internas y, en general, una vida partidaria. No puede ser que unos cuantos se junten con personas que tienen dinero, formen una lista y se lancen. Igualmente, tiene que desaparecer el voto preferencial. Para mí este sistema es nefasto, porque convierte a los miembros de una lista en enemigos entre sí: todos compiten, uno contra otro. No es democrático, es plutocrático: beneficia a los platudos, que pueden hacer campaña propia, a los que tienen un padrino adinerado que les paga una campaña personal o a las personas conocidas por razones ajenas a la política. Quien entra en el Congreso, debería entrar en una estructura partidaria que los moldee y les dé los elementos políticos.

El nuevo outsider

La mala situación democrática ha creado, también en estas elecciones, un outsider: Ollanta Humala. El problema de Humala, si sale elegido, va a ser que no podrá aplicar un programa neovelasquista en este momento, porque el mundo actual no lo permitiría. Es algo de lo que ya se está dando cuenta. Velasco respondió a lo que era la lógica de esa época: era un reformista en un país que era muy primitivo socialmente, un país muy marginador, con una sociedad muy vertical y tremendamente injusta. Además, fue un régimen que tuvo ciertos logros. Creo, por ejemplo, que una razón que motivó a Velasco a llevar a cabo las reformas fue prevenir guerrillas. Los que hicieron la revolución con Velasco eran militares que habían estudiado mucho la cuestión de la contrasubversión y sabían que una guerrilla con apoyo campesino liquidaría a los militares. Entonces, para impedir que los liquidaran, prefirieron entregar la tierra a los campesinos, para que ellos mismos la defendieran. Cuando vino Sendero Luminoso, los campesinos lucharon para defender sus tierras y eso fue una pieza clave para la derrota de Sendero.

Sin embargo, las recetas velasquistas de estatismo y medidas redistributivas, tipo reforma agraria y proteccionismo estatal de la industria nacional, ya no corresponden a esta época. Hoy estamos en plena globalización liberal y, en el mundo globalizado de hoy, las opciones de los gobiernos se han estrechado porque el presidente puede hacer mucho menos que antes. Y aunque Chávez, por ejemplo, puede seguir aplicando políticas parecidas, es solamente porque tiene muchos petrodólares; si el petróleo baja a 20 dólares por barril o 15 dólares por barril, Chávez se acaba. Bolivia o Perú no tienen esta fuente extraordinaria de ingresos y, por lo tanto, su situación es muy diferente: Humala tendría que ser más ortodoxo en el manejo de la economía, lo cual podría implicar que la población se molestara con él y buscaran su derrocamiento. Además de ello, Ollanta Humala tampoco tiene partido. ¿Quién reemplazaría al partido? Es difícil imaginar cómo haría para mantener la estabilidad gubernamental.

NOTA: El presente artículo es fruto de la redacción de una conversación con el profesor César Arias, en las instalaciones de EL PERUANO.

“El aspecto económico es un medio para lograr las reformas”

Entrevista con Winston Temple, jefe de Plan de Gobierno de Unidad Nacional

¿Cuáles son los grandes temas del plan de gobierno de Unidad Nacional?

Lo que caracteriza a nuestro plan de gobierno son dos aspectos importantes. El primero es que lo que propone es un cambio de la situación actual. Y el segundo es que si bien nosotros somos pro-mercado, lo que buscamos con este plan de gobierno es que el aspecto económico sea un mecanismo para lograr las reformas que queremos realizar. No es un fin en sí. Muchos piensan que nuestro objetivo es aumentar el PBI, tener un déficit fiscal cero. Todo esto es cierto. “Tener una inversión sobre el PBI de 25%”, igualmente es cierto. Sin embargo, todo esto no es el objetivo en sí, es un medio para lograr las reformas que estamos proponiendo. ¿Cuáles son las reformas? Primero, educación; segundo, salud; tercero, seguridad ciudadana; cuarto, reforma del Estado y del Poder Judicial; y cinco, generación de riqueza. Eso es, básicamente, en términos muy genéricos, lo que buscamos con nuestro plan de gobierno.

La educación en el Perú está en un círculo vicioso. El SUTEP se niega a que los maestros sean evaluados y, a la vez, sin son evaluados, un número significativo resultaría no apto para enseñar, por falta de capacitación.

Yo creo que es cuestión de llegar a un consenso. En los resultados de la evaluación PISA de la UNESCO, entre todos los países latinoamericanos, solo le ganamos a Haití. Eso no es algo aceptable, y yo creo que el SUTEP tampoco lo considera aceptable. Ahora, en el cómo lograr la solución es donde pueden haber desacuerdos. Yo comparto la posición del SUTEP de que los maestros, en general, están mal pagados y de que los recursos que se le otorgan a la educación son insuficientes. Nosotros coincidimos con lo que dice el Acuerdo Nacional: el sector educación debe recibir, cada año, 0,25% del PBI adicional. A partir de eso, el SUTEP tendrá que comprender que la actual situación necesita cambiar. Eso implicará un cambio en la currícula, un reentrenamiento de los profesores cuando se pueda y cuando un maestro no pueda ser reentrenado, creo que cualquier persona inteligente estará de acuerdo, habrá que cambiarlo. También hay que entrar en un mundo más tecnológico, utilizar, por ejemplo, estas famosas computadoras que cuestan cien dólares, presentadas por el Instituto Tecnológico de Massachussets y muy promovidas por las Naciones Unidas.

Antes de tocar el tema específico del Poder Judicial, ¿cuál es el concepto de Unidad Nacional de reforma estatal?

Hay que comenzar por dos puntos clave. El primero es para qué nos sirve, en verdad, el Estado. Cada familia peruana contribuye al Gobierno para que el Estado exista. Y la gran pregunta es si el Estado vale esa contribución. La población, en mayor o menor grado, no percibe la utilidad del Estado; sin embargo, paga para su existencia. El segundo punto es la calidad del gasto. Según el Foro Económico Mundial, nosotros estamos catalogados en el puesto 94 de 103 países en términos de calidad del gasto. Tenemos un Estado que, en vez de apoyar, obstaculiza. Entonces, realmente, tiene que haber un cambio en el Estado.

Yo creo que el primer cambio que tenemos que hacer es que el Estado sea útil, para lo cual hay que crear una posta médica, un colegio, una comisaría y un juzgado de primera instancia en todo el país. Esa debe ser la norma y no la excepción. Segundo, nosotros no debemos hacer cosas que el sector privado puede hacer. No podemos tener un Estado que nos pone trabas y de facto induce determinados casos de corrupción. No es concebible que en el Perú, para establecer una empresa, se requieran 102 días; mientras que en Singapur, 8 días. No es lógico que nosotros utilicemos la mayor parte de nuestro presupuesto en gasto corriente y solamente 13% en gasto de inversión.

¿Y cómo se puede mejorar esto último?

Con los gastos en inversión actuales tomaría 17 años tener un nivel de infraestructura de un país medianamente desarrollado, entre los que están en desarrollo. No se cuenta con los recursos para lograrlo de manera más rápida, y el país no puede darse el lujo de esperar 17 años. La gente podría decir: “nos endeudamos”, pero ya tenemos un nivel de deuda altísimo y peligroso. Entonces solo queda hacerlo vía soluciones público-privadas. Hablamos de puertos, de carreteras, de agua y desagüe.

¿Piensan privatizar SEDAPAL?

No concebimos la palabra privatizar; pero sí otorgar en asociación público-privada la producción de agua potable y los canales de agua y desagüe. En realidad, es decirle al sector privado: usted haga esto y nosotros le pagamos por hacerlo.

Estas asociaciones público-privadas, ¿en qué se diferencian de la figura de concesión?

En realidad, la asociación público-privada, por definición, implica que el Estado participa con un parte y el sector privado, la otra. Muchas de las carreteras y los puertos que necesitamos hacer no son rentables y, por lo tanto, no son de interés para el sector privado. Entonces, con una asociación público-privada, el Gobierno paga una parte de la carretera, de tal manera que la ganancia sobre lo que está invirtiendo el sector privado le sea interesante.

Ahora sí, ¿cómo llevarían a cabo la reforma judicial?

Eso está ligado con seguridad ciudadana. Obviamente, no puede ser que tengamos un Poder Judicial que, tengo entendido, tiene 75% de los reos en las cárceles peruanas sin haber sido juzgados. Además, hay casos que merecen un cambio. Por ejemplo, en nuestro sistema no existe la modalidad de reincidencia en las faltas. Si se encuentra a una persona robando algo que cuesta, digamos, 500 soles, la llevan a la cárcel pero no se queda ahí, simplemente sale libre y, como no hay reincidencia, podría robar todos los días 500 soles y si lo encuentran 350 de esas veces, teóricamente no tendría problema.

¿Y en cuanto a la estructura del Poder Judicial en sí?

En cuanto a su estructura, algunos de los juzgados de paz están actualmente funcionando en chozas, ni siquiera en garajes. Obviamente, no los estamos dotando de los instrumentos para tener un Poder Judicial eficiente. Además, muchos de los jueces son provisionales. Sobre todo, yo creo que hay que simplificar los procesos. No se puede tener un sistema legal tan frondoso y tan difícil, en donde se promulgan leyes constantemente. Además, creo que convendría volver al sistema de los Centros de Conciliación, renovarlos y darles fuerza. No es correcto que una vez que se logra un acuerdo entre tres partes, estas vuelvan al Poder Judicial porque una de ellas no está de acuerdo, para que nuevamente cambien de canon.

¿Cómo se puede ampliar y mejorar la cobertura en el sector salud?

El problema es que 45% de los peruanos no tiene acceso a ningún tipo de seguro. Nuestro objetivo concreto es crear un seguro universal de salud para todos los peruanos. Para los que viven en extrema pobreza, el 19% de los peruanos, lo pagaría íntegramente el Estado. Para el resto de los pobres, el pago se realizaría de manera parcial, tanto por el Estado como por la población. Y reitero, el objetivo es utilizar el aspecto económico como un medio para lograr todas las reformas.

Entonces, estamos hablando de reformas muy paulatinas, mientras el crecimiento genera más recursos para educación, salud, Poder Judicial...

No creo que deberían ser paulatinas, creo que hay que solucionar el problema económico lo antes posible. Gran parte del problema que nosotros tenemos es que no somos competitivos y, por lo tanto, no crecemos como deberíamos crecer. Nuevamente, de acuerdo con el Foro Económico Mundial, nosotros estamos en el puesto 81 de 117, en términos de competitividad de negocios. Por ejemplo, si uno realiza un contrato y una parte incumple y debe a la otra parte 500 dólares, y la parte agraviada quiere cobrar y va a juicio, le demora por lo menos un año recuperar esos 500 dólares, y hay costos mucho mayores. Adicionalmente, nuestros puertos son en extremo ineficientes. Nuestras carreteras, en términos de densidad de carreteras asfaltadas, representan un tercio de lo que representan en Chile o Brasil. Nuestros planteamientos sobre la mejora de la competitividad, se pueden ejecutar rápidamente. Y eso nos permitirá crecer al ritmo que necesitamos.

¿Cuáles son sus propuestas de formalización de las empresas y de los trabajadores?

El problema es que hay varios tipos de informalidad: tributaria, legal, laboral, institucional. Lo que le interesa a un informal es la legal, para tener clara su situación, y la institucional, porque él no quiere que la municipalidad le cierre la empresa por no tener permiso. Pero, ¿para qué se va a formalizar tributariamente, si va a pagar más impuestos y no va a tener mejora? Y la legalidad laboral, aún menos, porque tendría que pagar cargas laborales. Lo que se debe hacer es ver formas para que la entrada en el sector formal sea más benévola y, a la vez, ofrecerles a cambio un crédito a través de COFIDE, como banco de segundo piso, más barato del que disponen actualmente.

En cuanto a los programas sociales, ¿piensan ampliar la cobertura?

Comencemos por mejorar lo que ya tenemos. En este momento, los programas sociales representan alrededor de 3 mil millones de soles, de los que apenas 1.000 o 1.300 millones llegan a la población objetivo beneficiaria de estos programas. El resto se queda en el camino, en gastos administrativos y en gastos mal dirigidos. Creo que se debe encontrar la manera, en determinados casos, de fusionar algunos de esos programas con el fin de reducir los costos administrativos.

¿Cuál es, dentro de su programa, el principal motor del desarrollo económico?

Creemos que son la exportaciones. E inversión y exportación van juntas. Si se logra aumentar las exportaciones, quiere decir que la producción ha aumentado y que se ha generado empleo. Ese aumento de producción implica inversión. La inversión, en este momento, es de 19% del PBI. Por lo menos, debería ser de 25%. En cuanto a las exportaciones, se dice que han crecido bárbaramente y que el Gobierno merece una felicitación. Yo no soy mezquino: sí hay que felicitar al Gobierno. Sin embargo, la realidad es que el monto de nuestras exportaciones es de alrededor de 400 dólares per cápita. El promedio latinoamericano es 800.

¿Qué políticas del gobierno de Toledo merecen continuidad?

Nosotros somos muy críticos del gobierno de Toledo, por más que los apristas digan que somos un continuismo. Lo consideramos como un buen administrador, pero eso no es suficiente: no ha realizado las reformas que el país necesitaba, a pesar del entorno internacional sumamente favorable.¿Qué rescataríamos de este gobierno? Sin ser mezquino, yo creo que es muy rescatable lo del TLC. Segunda cosa que es rescatable: han sido buenos administradores. Por lo menos no han hecho las locuras que hizo el gobierno aprista, que aumentó los precios en 22 mil veces, el PBI per cápita cayó en 20%, la recaudación fiscal cayó de 14% a 4% del PBI. Toledo podría habernos dejado un déficit fiscal del 5% o más. No logró superávit, pero no importa: por lo menos, no fue una catástrofe.

¿Qué políticas sectoriales están considerando?

Nosotros hemos insistido en que nuestro camino para llegar a la generación de riqueza es apoyar a la agricultura y a las MYPE. En agricultura, tenemos medidas muy concretas y específicas, de mejorar trochas, carreteras, construir canales de regadío, establecer depósitos de perecibles, mejorar semillas... Toda una propuesta. Con las MYPE, nuestra principal propuesta se basa en lo que hablábamos de formalización y de implementar a COFIDE como banco de segundo piso.

¿Cómo funcionarían los créditos al sector agrícola?

Utilizaremos Agrobanco como banco de segundo piso (o de riesgo compartido). No queremos repetir lo que sucedió con el Banco Agrario entre 1985 y 1990, que prestó 2.576 millones de dólares, y solo obtuvo una tasa de recuperación del 5%. No queremos hacer eso. Pensamos en un Banco Agrario de segundo piso, que trabaje con el sector privado, dándole garantías para reducir su riesgo, al igual que lo haría COFIDE, justamente para dotar de crédito al sector agrícola.

¿Piensan hacer modificaciones en los impuestos?

Quisiéramos hacerlo, pero hay que ser muy pragmáticos. Sabemos que nuestro objetivo es aumentar la presión tributaria del 14% actual del PBI al 18%. También es nuestro objetivo eliminar impuestos antitécnicos, como el ITF y el ITAN. Pero si, por otro lado, vemos que el entorno internacional se vuelve desfavorable, obviamente tendremos que ser realistas. Todo está en función de cómo crezca la economía.

Si me dice que están de acuerdo con el Acuerdo Nacional, ¿por qué Unidad Nacional se salió de él?

Nos salimos porque no se estaba implementando el Acuerdo Nacional. ¿Acaso se ha aumentado los gastos en educación? Todo lo que nosotros veíamos como necesario, no se ha hecho. Y nos salimos porque, además, se estaba utilizando el Acuerdo Nacional como una especie de cortina de humo: cada vez que había un problema, ¡el Acuerdo Nacional! Entonces, para nosotros es un motivo de gran frustración porque insistimos en varios de los puntos clave del Acuerdo Nacional; tal es así que varios de esos puntos clave figuran en nuestro plan de gobierno.

¿No es importante que haya algo firmado entre los principales agentes políticos que, con mucho trabajo, pueda llegar a garantizar continuidad de políticas?

Claro y nosotros lo llegamos a firmar. Y mantenemos nuestro compromiso. Estoy de acuerdo, todos los partidos políticos deberían comprometerse en la misma forma que nosotros. (Gonzalo García-Sayán)

“El chorreo no es una forma de redistribución apropiada”

Entrevista con Jorge del Castillo, jefe de Plan de Gobierno del Partido Aprista

¿Cuáles son, puntualmente, las prioridades del Plan de Gobierno?

Hay dos columnas centrales. Está el tema del desarrollo humano, que consiste en una educación de calidad; salud para todos; programas sociales que compensen la deficiencia del trabajo, mientras haya un proceso de reactivación económica; y el auxilio familiar. Sin embargo, para que eso funcione, tiene que funcionar la otra columna que es la del desarrollo económico. Esperamos llegar a un 7% de crecimiento del PBI, que va a reflejarse en generación de empleo y formalización del empleo. El desarrollo macroeconómico tiene que basarse en reglas de estabilidad, en la obtención del grado de inversión, en la suscripción del Tratado de Libre Comercio en mejores condiciones para el Perú en el y, por cierto, también en propuestas sectoriales. Por ejemplo, la reactivación de la economía a partir de la agricultura, en las concesiones de crédito al sector agrario a través del Banco Agrario, el proyecto Sierra Exportadora, la minería, con una mayor capacidad redistributiva y con más justicia en los aspectos laborales y ambientales. Todo esto se enmarca en el abanico de la gran empresa hasta la microempresa, porque la pequeña y microempresa representa el 80% de la economía peruana y el 90% de las inversiones. Aunque todavía hay otras líneas gruesas, ya de orden transversal, como la seguridad del país, tanto desde la perspectiva de la defensa como de la de seguridad ciudadana. Luego, el aspecto de la descentralización, dentro del concepto de la reforma del Estado, en la que el gasto tiene que ser manejado de manera más responsable, tanto en lo que refiere al Presidente y a los congresistas como al Estado en sí.

¿Cómo llevarían a cabo la reforma del Poder Judicial?

En este tema tenemos una pequeña disyuntiva: si se realiza con la gente de adentro o de afuera. Se ha intentado de las dos formas. Pero, por ejemplo, hemos de darle más impulso a la justicia de mutuo acuerdo, no judicializada, para aliviar la carga procesal. Además, existe un fuerte factor de corrupción. Tenemos una propuesta de casi veinte medidas destinadas al tema del proceso judicial. Por ejemplo, la estabilidad de los jueces pero, a su vez, su renovación cada siete años.

Usted mencionó la idea de programas sociales para aliviar la falta de empleo, ¿se refiere al empleo de corto plazo o de largo plazo?

Nuestro programa social estrella consiste en identificar a las madres gestantes de escasos recursos, para alimentarlas adecuadamente y luego al niño para monitorearlo hasta los tres años. Esto porque muchas veces los niños no tienen respaldo del Estado hasta que están más grandes, cuando forman parte del programa Vaso de Leche. Sin embargo, se debe tener en cuenta que en su primera fase es donde se forman las neuronas. También hay un problema para la madre, sobre todo para las que son padre y madre, que no tienen ninguna posibilidad de trabajo. Para ellas puede haber un programa laboral dirigido directo, que pueda significar un auxilio inmediato a la situación en la que se encuentra. Son programas de emergencia, no permanentes, para el estrato más bajo. Creo que programas como “A trabajar urbano” no deben ser desechados, sino más bien integrados en los programas sociales existentes.

Ustedes plantean una ampliación de la cobertura del programa de Vaso de Leche. Pero el programa, tal y como está, desperdicia cerca del 70% de los recursos. ¿Qué se puede hacer primero para mejorar esto?

En este tema debe haber un acuerdo político para eliminar todos los factores de derroche, de corrupción, de pérdida por mala administración. Si alguien quiere hacer algo, se encontrará con que “le hacen la guerra” y con enfrentamiento de las madres contra el Gobierno. Tiene que haber un acuerdo con las propias madres y las organizaciones políticas. Muchos van a perder el programa; resulta que ahora se benefician del Vaso de Leche los que no deben.

En cuanto a la cobertura de la salud pública, ¿qué se puede hacer no solo para mejorarla sino, sobre todo, para ampliarla?

Ahí hemos logrado algo muy bueno. Se ha desarrollado un acuerdo entre el APRA, Acción Popular, el PPC, Solidaridad Nacional, Perú Posible, Unión por el Perú, entre otros. Es un acuerdo político, comprometiéndonos a hacer una política común. Todos los partidos están en proceso de firmar y este es un paso muy bueno, porque implica que sí es posible ponernos de acuerdo en un tema como salud pública. El acuerdo se encuentra todavía en una primera versión, e incluye temas que no siempre estaban sobre el tapete: la desnutrición desde la vida fetal, la disponibilidad al acceso de medicamentos esenciales relacionados con enfermedades que inciden de manera importante en la mortalidad de la niñez, la promoción del trabajo intersectorial e interdisciplinario. Estamos hablando de acción preventiva en salud. En cuanto a la salud materna, prevención de la salud de la mujer, antes durante y después del embarazo, y un mayor peso a la capacitación y a la educación en salud de las niñas, porque la niña es la futura madre.

En cuanto al tema de la educación, el SUTEP no quiere que se evalúe a los maestros. Al respecto tenemos un problema adicional que consiste en que se evaluara a los maestros, el resultado sería que una cantidad significativa de ellos no podría enseñar, por falta de capacitación. ¿Cómo romper esa especie de muralla hacia una buena educación?

Un primer punto es, progresivamente, llegar al 6% del PBI para la educación. Estamos en un círculo vicioso que se rompe administrando el presupuesto del Estado. El profesor mal pagado, desnutrido, es un profesor mal preparado. Hay que pagarles mejor. Si se ofrece mejores condiciones, entonces, se puede evaluar y capacitar mejor al profesor. Además, hay que darle mayor liderazgo a los directores de los colegios. No solamente tiene que ser un cargo administrativo, puede ser una persona que tenga liderazgo y la capacidad de contratar a los profesores y decidir quién continúa o no. Ese es un proceso de largo plazo, no se va a lograr en dos años. Sin embargo, también hay medidas rápidas; por ejemplo, el aumento del día escolar. Estamos estudiando menos, los chicos estudian cuatro horas y media. Antes se estudiaba siete horas, ocho horas.

Un tema importante es la deuda que tiene el Estado, no solo en el nivel externo, sino también en el interno. ¿Cómo puede el Estado dejar su situación de deudor? ¿A qué le darían prioridad: al sector externo o al sector interno?

Hay que cumplir con los dos. Con el sector externo, pues de lo contrario, se crea un cerco que no te deja vivir. Y con el sector interno, sin duda, en forma prioritaria, cosa que no se ha hecho. Estamos hablando, por ejemplo, de la libre desafiliación. Los sectores de derecha dicen: “No, eso no puede pasar. Vamos a quebrar a las AFP. Además, el Estado se gastó la plata en otras cosas y por eso está quebrado el fondo”. Es verdad, muchas veces el Estado se gastó ese dinero, no el gobernante, no el Presidente, no un Ministro, sino el Estado. Por ejemplo, la carretera Lima-Pucusana se hizo con esos fondos. Es lógico que el Estado resarza eso. Y se puede hacer, por ejemplo, con la libre desafiliación. El Estado tiene que destinar recursos para eso, pues es una forma de compensar lo que gastó indebidamente. Esa es una forma de cubrir parte de la deuda interna. Estoy poniendo el ejemplo más actual que puede haber.

Sobre el tema de los retiros pasa algo interesante. Según el último censo, somos menos peruanos de lo que creíamos y, en realidad, este proceso de envejecimiento social que caracteriza a los países ricos se ha acelerado en el Perú, lo cual nos generará problemas en el mediano plazo. Entonces, ¿cómo puede un Estado de bajos recursos lidiar con la necesidad de que la gente tenga un retiro digno?

Bueno, tiene mucho que ver con lo que hablábamos. Temas como la libre desafiliación son muy importantes. Pero son, en el fondo, para minorías, porque la gran mayoría no tiene trabajo o tiene un trabajo informal. El problema grueso es la gente que no tiene nada.

En cuanto a los programas sociales, hay una pregunta clave: ¿cómo financiar todo lo que se ha mencionado?

Por eso empecé por los temas principales: desarrollo humano y económico, sostenible y sólido, que lleve a un mayor crecimiento, dentro de un mundo dependiente. Hay que aprovechar que todavía estamos en una ola de crecimiento mundial: el crecimiento de la economía china, que está jalando muchas carretas, entre ellas, la peruana, la cuestión minera y otro tipo de cosas. Entonces, estamos hablando de un mejoramiento lento y paulatino de los programas sociales, porque no hay suficientes recursos ahora ni los habrá dentro de un año, con el crecimiento de la economía.También hay otro factor, que es la austeridad. No solamente vamos a crecer más, sino que vamos a gastar menos en temas burocráticos. Hay una propuesta de reducción de gastos del orden de los 400 millones de soles; por ejemplo, en publicidad, 250 millones, y en sueldos.

¿Eso incluye a todos los trabajadores del Estado?

A los actores políticos, no todos los actores del Estado.

¿Ustedes consideran que en el Estado hay suficiente gente, hay demasiada gente o hay muy poca?

Depende. Por ejemplo, hay zonas del país donde falta la presencia del Estado.

¿Pero en las organizaciones que ya están funcionando?

Yo creo que en algunas sí hay exceso de gente, lo cual no implica que se tenga que eliminar a los trabajadores. Se tiene que descentralizar, dar más funciones. Lo que sí creo es que todo lo que se dijo de que el gobierno de Fujimori redujo el Estado, fue dejar a unos y tomar a otros. Ahí nacieron los contratos de servicios no personales, que son un mal ejemplo de expropiación de los recursos.

¿Están considerando privatizar SEDAPAL?

No, pero SEDAPAL sí se puede asociar en el caso de ciertos programas. Mataroma, la planta de la Atarjea, planta de tratamiento, puede asociarse en forma público-privada. Ahí puede entrar el capital privado.

La institución que menos credibilidad tiene ahora es el Congreso de la República. ¿Qué compromisos están tomando los congresistas de la nueva lista aprista para que el Congreso gane la credibilidad que merece?

Bueno, los de la actual célula parlamentaria hemos trabajado con la mayor seriedad. Es el único grupo en el que no ha habido tránsfugas, ni gente que está enjuiciada por delitos dolosos ni que se ha prestado a escándalos públicos. Creo que es la mayor diferencia entre la célula parlamentaria aprista y las demás. Hemos puesto mucho empeño para que el nuevo grupo parlamentario mantenga la mismas características de unidad, disciplina y orden.

¿El partido aprista encuentra suficientes similitudes en los planteamientos del señor Humala como para considerar una alianza futura o algo parecido?

Me parece difícil. No le he escuchado ninguna propuesta estable. Y en todo caso, nosotros no tenemos que buscarlo, sino él a nosotros. No solamente con voluntad se hacen las cosas, sino con un equipo, y me parece que no lo tienen.

¿Qué políticas del gobierno de Toledo merecen continuidad?

Yo creo que la macroeconomía ha funcionado, especialmente gracias a la experiencia de gente como Kuczynski. Ellos han sabido estabilizar el tema macroeconómico en el país. Pero eso no ha sido suficiente, lo que plantea el APRA es que se debe saber equilibrar el éxito macroeconómico con la realidad económica de las mayorías. Esa frase tan fea que es el “chorreo”, una migaja por debajo de la mesa. Esa no es una forma de redistribución apropiada.

¿Y cuál debe ser el motor de este crecimiento económico?

Sin duda, tiene que haber una política apropiada de inversiones, para generar empleo, para empezar. En todos los estamentos de la empresa, grande o pequeña. En especial, en esta última debe haber un mayor énfasis porque implica mucho trabajo informal. Entonces, hay que bajarle costos para que puedan formalizar el trabajo.

¿Están contemplando la posibilidad de que una empresa que se formalice, por un tiempo determinado, pague menos o no pague impuestos?

No tenemos todavía una medida concreta, pero sí la reducción de los costos, porque solamente con eso podemos aspirar a que el empleador pueda poner en regla a sus trabajadores.

¿Usted considera que el gobierno aprista, en balance, fue mejor que el de Fujimori?

Vamos a plantearlo de otra manera. El gobierno aprista tuvo que cargar con una guerra interna. Pasada la guerra, a Fujimori le tocaron dos años de guerra interna y ocho años de paz, que además coincidieron con el alza de los precios internacionales de los minerales. Cuando un gobierno está en una etapa recesiva mundial, una etapa inflacionaria regional, te deja mal. Fujimori tuvo mejores precios internacionales, en el nivel de patria había más orden, igual que con Toledo. Es decir, no obstante la mala administración o la mala gestión, tiene una economía apreciable, pero por los precios internacionales, no por méritos propios.

No son solo los precios: la producción también ha aumentado.

Si aumentan los precios viene más inversión. Cuando el precio del oro está bajo, nadie invierte en las minas. En todo caso, el Gobierno pudo haber dado ciertas condiciones, pero son las condiciones internacionales las que regulan. Yo no haría comparaciones. En un gobierno siempre hay cosas muy buenas y muy malas. En el gobierno del APRA, los errores que pueden haberse cometido, tengo la muy clara impresión de que fueron por demostrar voluntad de servicio al pueblo y no por el propio beneficio. (Gonzalo García-Sayán)

“Lo tradicional en el Perú es la falta de partidos”

Entrevista con Valentín Paniagua Corazao, candidato a la presidencia por el Frente de Centro

¿Cuáles son, puntualmente, las prioridades que plantea el Frente de Centro para un eventual gobierno?

La primera es la lucha contra la pobreza y la desigualdad en el Perú, problema que queremos enfrentar mediante lo que hemos llamado un “modelo de desarrollo descentralizado y exportador”, que tiene como objetivo promover la elevación de la productividad de las pequeñas y medianas empresas, las microempresas, las empresas familiares, donde se halla representado el 77 % de la población económicamente activa del país. Este modelo pretende integrar, desde el punto de vista técnico, los esfuerzos del Estado, de los propios empresarios; integrar físicamente los territorios y promover el desarrollo humano de las comunidades comprendidas.El segundo gran problema que hay que resolver en el Perú es el mejoramiento de la calidad de la educación. El desarrollo humano exige, fundamentalmente, un nivel elevado de educación. Sin una educación de calidad y sin una base mínima cultural, no es posible elevar la productividad, no es posible una apropiada difusión de la tecnología y, consiguientemente, la elevación de la competitividad de la economía en general. El tercer tema es la reforma de la estructura del Estado, que tiene como primer objetivo permitir que la administración pública se modernice. No es posible transformar el país sin un Estado eficaz, atento a los derechos de los administrados, que utilice apropiadamente sus escasos recursos y que sea probo, honesto, no solo en el cumplimiento de la ley o en el cuidado de los bienes del Estado, sino en el cumplimiento riguroso y eficiente de las funciones públicas. Esa reforma en la estructura de la administración pública implica la dación del Estatuto del Servidor Público, la clasificación de cargo, la homologación de remuneraciones, para evitar los sesgos que han provocado las reacciones populares en los últimos tiempos. Sin embargo, el aspecto central de esa reforma es la descentralización, cuyo fin es transferir poder a los gobiernos regionales. Una cuarta prioridad es el logro de la satisfacción de las necesidades básicas de la población, el desarrollo de programas destinados a elevar los niveles de salud, salubridad, educación, y a resolver los problemas vinculados a la provisión de servicios, que van desde la titulación de las poblaciones marginales urbanas y las poblaciones rurales, hasta la dotación de servicios elementales (agua, desagüe, electricidad, energía) y el cuidado del medio ambiente. Por supuesto, detrás de todas estas grandes tareas, hay un propósito ético que debe animar la conducta del Gobierno, que es la lucha contra la corrupción, entendida no solo como la sanción de los actos de incorrección administrativa sino también como la previsión. Eso presupone la creación de mecanismos de transparencia, algunos de los cuales ya fueron implementados por el gobierno transitorio, como la publicidad, el conocimiento, a través del portal del Gobierno, de todas las decisiones, contratos y resoluciones que adopta el Gobierno para que el pueblo pueda conocer, en tiempo real, lo que está aconteciendo en el país.

Sobre la primera prioridad, la de descentralización, ¿ese proyecto incorpora una diferenciación por el lado de los impuestos a las provincias?

No. Puede establecerse un RUS (régimen único simplificado), un sistema tributario especial, con el fin de abaratar el costo de la formalización. La gran mayoría de estos 10 millones de empresas o pequeñas empresas son informales. La formalización es fundamental como primer paso para su transformación y su incorporación al mercado. El mayor costo de la formalización no es el costo administrativo, sino el costo permanente tributario. Entonces, en una primera etapa, creo que deberían estudiarse mecanismos que alivien el peso tributario, de modo tal que la empresa informal vaya habituándose al pago de los impuestos y que, una vez que ha logrado consolidarse, se incorpore plenamente al régimen tributario normal.

En cuanto al tema de la educación, una necesidad urgente es la de una seria evaluación del magisterio, pero el SUTEP se opone a esto. ¿Qué se puede hacer para, efectivamente, llevar a cabo estas evaluaciones?

La evaluación tiene que existir, independientemente de la posición que adopte el SUTEP. La razón más elemental dice que, tratándose de un servicio de naturaleza pública que tiene una repercusión social fundamental, el maestro tiene que estar sujeto a evaluación. Aun más, si la calidad de la educación que hoy se ofrece a los niños y jóvenes del Perú es absolutamente deficiente. En todo caso, el problema que ha surgido es el de cómo hacer la evaluación y en qué condiciones, con qué garantías y con qué repercusiones para el profesor evaluado. Es necesario resaltar que no soy una persona anti-magisterial y menos opuesta, por principio, al SUTEP. Todo lo contrario, yo fui quien reconoció al SUTEP siendo Ministro de Educación, pero eso no me hace suponer o pensar que pueda ponerse por encima de la ley o por encima de la razón. Se debe encontrar una fórmula razonable y será a través del diálogo. Pero el sistema tiene que funcionar.

El Poder Judicial es una de las instituciones que menos confianza genera en la población. También ahí se necesita un reforma. ¿Cómo piensan llevarla a cabo?

Hay una comisión especial que se denominó SERIAJUS, que ha elaborado todo un proyecto de reforma integral del Poder Judicial, parte del cual ha comenzado ya a ejecutarse y a ponerse en marcha. Acá lo que importa es que ese plan se aplique y que el Poder Judicial comprenda, de una vez por todas, que la reforma no es una tarea de todos, como la educación, sino que es una tarea, fundamentalmente, de los jueces. Si bien todos tenemos derecho a exigir y a demandar una justicia oportuna, predecible y segura, el Poder Judicial es el que, en definitiva, puede crear los mecanismos indispensables para que realmente haya justicia en nuestro medio y, como consecuencia, paz. Creo que en esto el Presidente de la República tiene que ejercer un liderazgo muy claro, porque siendo el Jefe del Estado no puede ver impasible si el Poder Judicial cumple o no con sus responsabilidades.

En cuanto al sector salud, ¿qué se puede hacer para que la cobertura se amplíe y mejore?

En primer lugar, usar mejor los escasos recursos disponibles. Hay que recordar que el Perú tiene un presupuesto no mayor al 4,3%, que está por debajo del promedio del gasto en Latinoamérica, que sobrepasa el 6%. El Perú ha quedado rezagado. A diferencia del sector educativo, en donde a instancias del Acuerdo Nacional se ha acordado incrementar el gasto en 0,25% anual hasta alcanzar el 6%, no hay una decisión de esta naturaleza en salud. Es importante para alcanzar las Metas del Milenio que también se tome una decisión al respecto. En primer término, lo que se puede hacer es un esfuerzo de integración de los servicios de salud que ahora se prestan en diferentes instituciones; tal vez dicha integración permitiría ampliar la cobertura, mejorar la eficiencia de los servicios y lograr, así, una mejor y mayor atención de la salud en el país. Creo, asimismo, que en este propósito debe comprometerse al sector privado y que debe hacerse un esfuerzo para que resulte concurrente con el propósito de elevar, en general, los niveles de salubridad. Hay que recordar que gran parte de la insalubridad depende de la deficiencia de servicios, como la carencia de agua potable, que provoca gran cantidad de enfermedades, de la falta de educación o de la falta de un apropiado control sanitario en las madres gestantes o en la primera infancia de los niños. El cuidado de la salud está articulado con la satisfacción de las necesidades básicas, como agua, desagüe, salubridad en general y alimentación.

¿Están contemplando la privatización de SEDAPAL?

SEDAPAL tiene diferentes actividades dentro de su esquema empresarial. Una es la producción de agua, otra es su procesamiento y tratamiento para los efectos de la distribución, su comercialización, etcétera. En esas diferentes etapas, caben distintas modalidades de participación del sector privado que resulten compatibles con, según la posición nuestra, el mantenimiento de SEDAPAL como empresa dentro del patrimonio del Estado. Se puede concesionar actividades, se puede buscar mecanismos de asociación con el sector privado, pero no creemos que se deba transferir la empresa al sector privado, por el carácter fundamental que tiene SEDAPAL. Esto no impide que empresas municipales de menor envergadura, como ha ocurrido al interior del país, puedan ser transferidas o concesionadas al sector privado. El caso de la concesión de agua en Tumbes es ilustrativo. Ha sido una concesión exitosa, no solamente ha mejorado el servicio, sino que se ha logrado rápidamente una inversión que el Estado no está en condiciones de hacer.

Usted mencionó el Acuerdo Nacional. ¿Qué tan importante le parece para el desarrollo de largo plazo?

Es fundamental, siempre y cuando se reconozca como tal y se tenga en cuenta el carácter vinculante que debe tener, no solo con el Estado sino también con el sector privado. Ese carácter vinculante del Acuerdo Nacional lo convierte en un instrumento eficaz para la gobernabilidad y la solución de los problemas del país.

Otra institución que no inspira mucha confianza, en este momento, es el Congreso. ¿Qué piensan hacer sus congresistas para cambiar dicha percepción?

En primer lugar, estudiar seriamente un régimen de remuneraciones que sea compatible con la probidad que se debe exigir a toda la administración pública, con los niveles de remuneración imperantes en el país. Y, naturalmente, evitar conductas, ya sea de tipo político o de carácter personal, que hieran la respetabilidad del Congreso. No hay ninguna otra forma de legitimar el Congreso. Finalmente, se debe velar porque cumpla su función con absoluta eficiencia.

El partido Acción Popular es un partido tradicional. ¿Cree usted que se está logrando modernizar para afrontar los problemas actuales?

Creo que sí, aunque lo tradicional en el Perú es la falta de partidos. Los independientes son los políticos tradicionales por excelencia. Esa es la tradición de las dos terceras partes de su historia, que se ha desenvuelto en medio de autocracias, ya sean militares o civiles. Lo que hay que corregir, en primer lugar, es eso. Este país debe tener estabilidad para que pueda afirmar sus instituciones. En segundo lugar, Acción popular es un partido que cumplirá 50 años de vida el próximo año. Eso es muy importante, porque la falta de continuidad de las organizaciones ha hecho que la improvisación, que el transfuguismo, sustituya lo que debe construirse como consecuencia de la lealtad y la fidelidad a principios y a instituciones, y no exclusivamente a intereses circunstanciales y del momento.

En cuanto a ese tema, ¿qué piensa usted de la subida de Humala en las encuestas? ¿Piensa que es un elemento desestabilizador del escenario político económico del país?

Hay que reconocer que es un movimiento que expresa un sentimiento colectivo, social, que tiene derecho a expresarse. Mientras lo haga democráticamente, no hay ninguna observación. Ahora, discrepamos en puntos de vista. Personalmente, creo que el nacionalismo etnocacerista del que se habla es un factor de disensión, agudiza en exceso tensiones que existen en la sociedad peruana por consideraciones de carácter racial, por consideraciones de carácter social, y eso lejos de favorecer podría perjudicar el desarrollo de la sociedad peruana. Sin embargo, la democracia nos provee de un medio para combatirlo, si es que discrepamos, y si coincidimos, medios para construir, conjuntamente, un proyecto común. Sea lo que fuere, lo importante es que la población participe en política y que se respeten las reglas democráticas.

Un par de preguntas sobre una especie de balance del gobierno de Toledo. ¿Qué cree que merece continuidad, qué cree que se hizo mal?

Es un poco difícil decirlo rápidamente. Hay algunas cosas que se han hecho bien; por ejemplo, el manejo de la situación económica, el mantenimiento de los indicadores macroeconómicos de prudencia y de racionalidad en el manejo presupuestal. Hay también algunos programas que han tenido éxito. Por ejemplo, en materia de vivienda, el programa de MiVivienda ha sido un acierto, como el establecimiento del programa social Juntos, que yo considero fundamental porque está articulado al propósito de incorporar a la población dentro de procesos que contribuyen a elevar su calidad de vida. También hay cosas que no se han hecho bien. Por ejemplo, el no intentar, conjuntamente con la descentralización política, una descentralización económica, que le habría dado éxito, triunfo y legitimidad a la descentralización política. No haber cuidado el mejoramiento de los niveles de productividad de los sectores marginados, su inserción en el mercado y su participación en la vida económica de modo formal. No se ha atendido debidamente la educación peruana, no solo desde el punto de vista académico sino también desde el punto de vista pedagógico y social. Tampoco se ha hecho un esfuerzo constructivo y creador en torno de la reforma de la estructura del Estado, que sigue siendo parte de la agenda política a partir del año 2006.

Usted mencionó, en el CADE, la necesidad de una nueva Constitución...

Yo no hablé nunca de una nueva Constitución. Lo que mencioné es que era necesario resolver la incógnita constitucional, acabar con la indefinición sobre el tema. Es decir, no podemos pasar cinco años discutiendo si vamos a convocar una Asamblea Constituyente, si vamos a reformar la Constitución por el Congreso, si lo vamos a hacer al principio del Gobierno o durante todo el Gobierno. Lo que dije es que despejemos esta incógnita y lo hagamos en los primeros meses del próximo gobierno. Yo creo que debe modificarse la Constitución, que es muy distinto a promulgar una nueva. Yo soy especialista en derecho constitucional y no pediría que se sustituya esta Constitución por una razón: porque el 70% u 80% de esta es la Constitución histórica del Perú, con la que estoy de acuerdo. Yo estoy en desacuerdo con los añadidos fujimoristas que han desnaturalizado la Constitución de 1979.

Sobre el Frente de Centro, parece que se inclina más bien hacia la derecha, con la presencia de Andrade o de Kisic...

Bueno, tengo una percepción distinta. Puede ser que ellos den esa impresión, pero Acción Popular nunca ha sido un partido de derecha. Ha sido un partido con una profunda identificación social, que siempre hemos mantenido. La prueba de ello en la hostilidad con que ciertos sectores conservadores nos miran. Es necesario recordar que con Acción Popular comenzaron las reformas estructurales en este país. (Gonzalo García-Sayán)

“El proteccionismo es un riesgo en Estados Unidos”

Entrevista con Peter Garber, estratega global del Deutsche Bank y coautor de una serie de estudios que analizan el sistema financiero, monetario y productivo actual a través del llamado “Sistema de Bretton Woods 2”.

¿En qué consiste su modelo de Bretton Woods 2?

El sistema de Bretton Woods 2 es nuestro nombre para la estructura del sistema monetario y económico global actual. Hay algunos paralelos que se pueden hacer con el sistema de Bretton Woods original. Uno, particularmente relevante, es el hecho de que un gran segmento de la economía mundial trabaja ahora bajo regímenes de tipo de cambio fijo, que son establecidos para fomentar la estrategia de desarrollo de Asia, particularmente de China. Ahora, desde la óptica macroeconómica, este segmento es importante.

Eso sucedía con el sistema original de Bretton Woods, que acabó cuando los japoneses y los europeos, la “periferia” del sistema de entonces, dejaron flotar sus monedas frente al dólar. A partir de allí, no hubo más una visión sistémica de cómo funcionaban las cosas. Durante 20 años, el pensamiento en finanzas derivó a países pequeños de economías abiertas, con regímenes ya sea de tipo de cambio fijo o flotante. Sin embargo, por su propia naturaleza, las economías pequeñas abiertas carecen de peso macroeconómico en el “centro” del sistema, que es Estados Unidos, y sus acciones no afectan la determinación de precios reales, como las tasas de interés real. Parece que hemos regresado, a algunas características del sistema original, pero con una nueva “periferia”.

¿Cómo encaja en este sistema el modelo de desarrollo chino?

Este país ha entrado en el mundo con una gran cantidad de fuerza laboral subempleada y está avanzando muy rápido hacia el sistema económico moderno. Los salarios reales son bastante bajos, es una fuerza laboral altamente competitiva, orientada a la exportación, que adicionalmente parece mantener consigo sus propios ahorros para proveerse de capital a sí misma. Por ello, existe exportación de capital hacia el mundo industrial desde este mercado emergente. Este es un hecho inusual, según estándares históricos. Esa exportación de capital tiene importancia macroeconómica: reduce la tasa de interés real, dejándola muy por debajo del nivel donde estaría normalmente en este punto del ciclo económico en los países industrializados.

¿Un déficit de cuenta corriente en un país del “centro” –los Estados Unidos- sería necesario para mantener el sistema?

Bajo el sistema de Bretton Woods, los Estados Unidos tuvieron en realidad un superávit de cuenta corriente, en ese momento denominado déficit de Balanza de Pagos, que se definía como una gran exportación de securities financieros de corto plazo hacia el resto del mundo. Es decir, el resto del mundo estaba comprando instrumentos de corto plazo de Estados Unidos, quien enseguida invertía en activos financieros y en inversión directa extranjera (IDE) en el resto del mundo. Ahora, Estados Unidos tiene déficit de cuenta corriente; sin embargo, aún está tomando grandes cantidades de préstamos de bajo rendimiento y de corto plazo del resto del mundo y represtándolos como IDE. Así, a pesar de tener un déficit, sigue operando de una manera muy similar.

Entonces, ¿los Estados Unidos están actuando como un intermediario en el sistema financiero chino y el asiático?

De hecho lo hace. El sistema financiero chino está dominado por bancos controlados por el Estado, que están en la quiebra y no necesariamente están tomando buenas decisiones financieras. La tasa de ahorro es tan alta que una gran fracción de ahorro se exporta al resto del mundo y retorna luego como IDE y como especulación contra la apreciación de la moneda. La toma de decisión sobre ese retorno a China está a cargo de los intermediarios extranjeros, las instituciones corporativas o financieras extranjeras, que probablemente tienen un mecanismo mejor y más eficiente que el chino para asignar capital.

¿No es esta intermediación un poco riesgosa? No parece crear suficientes incentivos para que el mercado financiero chino se desarrolle junto con su sector productivo. Podríamos llegar a ver una economía gigante en China, que funcione con un sistema financiero interno débil.

Bueno, eso es siempre un problema, a menos que empiecen a privatizar el sistema. Sin embargo, en este momento, la seducción por exportaciones es más importante. La economía real es más eficiente que el sector financiero. Esa es una razón para permitir que el sector extranjero ingrese y maneje parte de la intermediación financiera.

¿Cuán alto cree usted que es el riesgo de una crisis financiera en China?

Hay un riesgo bastante alto. No espero una crisis, pero sí pérdidas en el sistema bancario. Como es propiedad del Gobierno, si el sistema bancario quiebra, esa pérdida será inmediatamente socializada: habrían inyecciones de capital o las tasas de interés sobre los depósitos se mantendrían artificialmente bajas. Los depósitos –a través de ese canal- pagarían por esa pérdida. Cuando se tiene un sistema bancario nacionalizado, hay una variedad de maneras para evitar que las pérdidas se conviertan en una crisis.

¿Cuáles piensa que son los mayores riesgos en el crecimiento de los Estados Unidos?

El proteccionismo puede llegar a tener más tracción y pueden surgir ataques a los bienes chinos. Si eso fuera efectivo, los Estados Unidos importarían menos bienes de China y, con ello, menos capital. La tasa de interés tendería a subir. Eso, por sí mismo, desaceleraría la economía.

¿Y qué hay con el déficit fiscal?

El déficit no parece ser un factor importante. Está aún por debajo de 3% y estuvo reduciéndose antes de Katrina. Mientras tanto, la economía ha estado creciendo a una tasa nominal mayor a 6%. Aun cuando el déficit nominal está creciendo, está dividido por un denominador rápidamente creciente; entonces, como porcentaje del PIB, no parece tener mayor impacto. El déficit fiscal de Estados Unidos es menor al de muchos de los grandes países industrializados.

¿Eso quiere decir que usted no ve en los déficit gemelos un riesgo de largo plazo?

El asunto es que no veo los déficit conectados. Los déficit fiscales de otros países industriales son bastante altos pero, al mismo tiempo, tienen superávit en cuenta corriente. En Japón, por ejemplo, hay un déficit fiscal de 6% que cohabita con un superávit en cuenta corriente de 3%; diría que los que vemos es casi el experimento perfecto que demuestra que los déficit fiscales no están relacionados con los déficit de cuenta corriente. Hay algunos que sostienen que el aumento del déficit de cuenta corriente llevará a una crisis: los prestamistas de Estados Unidos estarían perturbados por el creciente riesgo de una depreciación rápida e inmediatamente detendrían todo préstamo a este país. Si eso ocurriera, se daría un tendría un gran incremento en la tasa de interés real, lo cual reduciría el crecimiento.

Y, ¿está usted de acuerdo?

No. Nosotros no vemos por qué los sectores oficiales habrían de restringir el crédito a los Estados Unidos. Mientras la estrategia de desarrollo de China y Asia sea dedicarse al crecimiento impulsado por las exportaciones a través de un tipo de un cambio subvaluado, la disponibilidad de capital barato se mantendrá y el déficit de cuenta corriente no será un factor en el ciclo económico real del crecimiento de los Estados Unidos.


Dentro de este sistema de Bretton Woods, ¿cuál es papel que desempeña Latinoamérica? ¿Somos solo observadores?

No son observadores. Por un lado, Latinoamérica se beneficia de la baja tasa de interés que hay en los países industrializados. El capital está buscando mayores retornos, razón por la cual podría fluir a Latinoamérica, en donde los retornos son aún altos. Además, los productores de commodities se benefician directamente de la tasa de crecimiento china, especialmente los productores de minerales y de petróleo. Los términos de intercambio han cambiado dramáticamente a favor de muchos países de Latinoamérica y, mientras China siga creciendo rápidamente, esto perdurará, aunque algún sobrecalentamiento eventual en alguna industria pueda generar una caída temporal en el precio de algún commodity y esto, a la vez, originar volatilidad.

Wednesday, November 30, 2005

Reflexiones sobre una estrategia de largo aliento en negociaciones comerciales para el Perú

La coyuntura de la negociación de un Tratado de Libre Comercio (TLC) con los Estados Unidos ha despertado pasiones entre diferentes grupos de interés, que se sienten afectados por los potenciales resultados de la negociación. Estas pasiones han llevado a algunos a pedir que no se negocie este tratado, que resultaremos perdedores en todo, que el sector agrícola es demasiado vulnerable y que los compromisos adquiridos en otros temas, como la propiedad intelectual o los servicios culturales, nos volverán dependientes de la economía norteamericana. Por otro lado, existe un grupo que asegura que seríamos grandes perdedores de no negociar el TLC, pues otros competidores tomarían ventaja ante nuestra pérdida de acceso al mercado americano, el más grande de los mercados del mundo y principal socio comercial del Perú, en especial en el caso de la agroindustria y las confecciones, además de que perderíamos un seguro para mantener las buenas reformas realizadas en el país. Los sesgos de economía política y de política propiamente dicha también, hacen que no valoremos al TLC en su real dimensión, como una ventana de oportunidad para nuevos negocios, siempre y cuando realicemos la tarea interna de desarrollo. Por ello, es importante que reflexionemos como país sobre una estrategia de largo plazo en negociaciones comerciales y en apertura comercial en general.

Para empezar, la primeras preguntas que nos debemos formular son las clásicas preguntas del qué, cómo y para quién hacemos el enorme esfuerzo de negociación comercial. Eso nos permitirá definir con quiénes, dónde y qué temas con cada quien debemos negociar. Así podremos establecer prioridades. Esto supone que no solo debemos focalizar los esfuerzos en el mercado americano, sino implica reconocer que nos movemos en varios foros de integración al mundo, desde el ámbito multilateral al bilateral, pasando por el regional y subregional; y en varios modelos de integración al mundo también, desde la integración superficial de un área de libre comercio tradicional (reducción de barreras en la frontera) a una integración profunda (unión aduanera o TLC con reglas dentro de las fronteras). Además, si tenemos en consideración que las negociaciones no solo son para exportar sino para importar también, no se debe descartar la realización de avances en la apertura unilateral vía la reducción del nivel y la dispersión arancelaria, porque con ello se lograría mejorar la asignación de recursos en la economía y ampliar las oportunidades de consumo final e intermedio de nuestros ciudadanos y empresas.

Para responder las preguntas de qué, cómo y para quién, la política de búsqueda de mercados a través de las negociaciones comerciales emprendida por el MINCETUR no debe parar, más bien debe concentrarse en la búsqueda de nuevos mercados para los bienes y servicios en donde exista potencial para la oferta exportable nacional de bienes y servicios.

A pesar de la apertura comercial en los últimos 15 años y la reciente aceleración del crecimiento de las exportaciones e importaciones (el volumen de comercio, en términos reales, pasó de 20% del PBI antes de la liberalización a 35% en años recientes, según cálculos de Norman Loayza, del Banco Mundial), Perú aún desempeña un papel poco significativo en el mercado mundial, basta con observar que sus exportaciones representan solo cerca del 0,12% de las exportaciones mundiales en el año 2004. Si a esto se añade que si bien el Perú tiene una relativamente diversificada cartera de socios comerciales, al menos en términos de bloques comerciales, el grado de diversificación de la oferta exportable no es muy grande, pues aún seguimos concentrados en la oferta de materias primas, aunque recientemente el crecimiento de lo no tradicional ha marcado una pauta interesante. Por el lado de las importaciones también cabe resaltar que los socios comerciales son de diferentes regiones, en especial de Estados Unidos, Colombia, Brasil y China; y se importa principalmente productos complementarios a la industria, insumos (64%) y bienes de capital (25%).

Para fortalecer estas tendencias y mejorar nuestra posición relativa en el comercio global, las negociaciones comerciales son una herramienta útil, pues nos permiten tener perspectiva de largo plazo y reglas de juego en el comercio. Sin embargo, para que nuestras definiciones estratégicas en política comercial sean funcionales al desarrollo del país, debemos conocer las capacidades productivas de bienes y servicios y la dinámica de la demanda internacional, para priorizar de esta manera los clusters potencialmente exitosos y los requerimientos en cuanto importaciones para su desarrollo, así como las reglas de juego de comercio clave para su éxito.

Por ello, es clave usar instrumentos como el Plan Nacional de Competitividad (PNC) y el Plan Estratégico Nacional Exportador (PENX), instrumentos muy interrelacionados entre sí, y llevarlos a la práctica en el corto plazo. El PNC establece como objetivo estratégico fortalecer las cadenas productivas y conglomerados (clusters) para promover el desarrollo regional y local, mirando a los mercados globales y tomando en cuenta la prospectiva de mercados y tecnológica. Para ello establece como tarea prioritaria identificar los clusters que tienen potencial productivo y exportador, de manera sistemática, y establecer mecanismos de articulación de políticas de desarrollo de cadenas productivas y conglomerados. Esta tarea todavía se está realizando de manera incipiente. Sin embargo, el PENX, a través de algunas de sus herramientas como los Planes Operativos Sectoriales (POS) y los Planes Estratégicos Regionales de Exportación (PERX), contribuye a la identificación de estos potenciales clusters. Algo similar sucede con los trabajos del Ministerio de la Producción (PRODUCE), en cuanto a cadenas productivas y otros similares, en otras entidades del Estado, entre ellos el propio Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). Pero como bien lo señala el PNC, estas acciones del Estado deben ser coordinadas con el sector privado para potenciar sus impactos.

Con esta adecuada identificación y potenciación de los clusters clave para el desarrollo del Perú, se puede armar una estrategia comercial de largo aliento. Para empezar, ubicarnos en el marco multilateral de la Organización Mundial del Comercio (OMC) e identificar cuál debe ser el grado de apertura de nación más favorecida (NMF) que vamos a fijar como meta para los próximos 15 o 20 años, dado los acuerdos comerciales regionales y bilaterales en los que estaremos comprometidos en el mismo período. Esto debe responder a la estrategia exportadora-importadora que señalamos líneas arriba, según la cual fortaleceremos los clusters estratégicos para el país. Qué temas en cuanto reglas debemos priorizar, a manera de ejemplo, si el aprovechamiento comercial de la biodiversidad de manera sostenible es una meta a lograr, los temas como propiedad intelectual y medio ambientales deberán ser considerados en los foros multilaterales; si el acceso a ciertos productos industriales en los que tenemos ventaja comparativa o competitiva es prioritario, entonces las nuevas reglas de acceso, como barreras técnicas al comercio o sanitarias y fitosanitarias, deberán ser priorizadas; si el tema es el desarrollo del comercio de servicios del Perú al mundo y viceversa, los compromisos en esta materia deberán ser estudiados y reforzados; etc.

Teniendo clara la agenda multilateral, se deberá reforzar la agenda de integración en las áreas regionales que así lo ameriten, como es el ALCA, la Unión Europea o el Asia, reduciendo los riesgos de desviación neta del comercio. Lo mismo debe ser tomado en consideración en los temas de asociación, vía los acuerdos bilaterales. Finalmente, se debe evaluar en qué medida queremos llegar a integraciones realmente profundas (reglas dentro de la frontera), creando mercados ampliados e integrados con nuestros socios comerciales, generando espacios económicos más sólidos que fortalezcan la competitividad de nuestro país y su integración al mundo. El para quién es obvio, es para lograr el bienestar de todos los peruanos.

Proyecciones

I

Al llegar a su fin el año 2004, dos fenómenos cautivaban la atención de la prensa internacional y consumían el ingenio de los especialistas más reputados en estas misteriosas cuestiones: China y los impresionantes desequilibrios financieros de la economía de los Estados Unidos. Esta inquietud era justificada, pues la coyuntura económica o los extraños fenómenos que se manifestaban no tenían clara y evidente explicación. Fueron tiempos propicios para el ejercicio libre y desenfrenado de la imaginación, y quizá eso explique la intensa actividad intelectual de 2004: las teorías científicas solo parecen experimentar avances importantes cuando los hombres no se sienten muy seguros de sus convicciones y se muestran dispuestos a considerar nuevas posibilidades.

Si bien los “pronósticos” más atrevidos no se han realizado (ni el precio de la moneda estadounidense se ha derrumbado ni se ha interrumpido el proceso de expansión que se inició a mediados del año 2004), tampoco han desaparecido los factores que produjeron tanta inquietud. El dólar ha cesado de depreciarse en el mercado internacional y durante 2005 ha recuperado algo de su valor respecto de las principales monedas, pero lo hace impulsado fundamentalmente por razones financieras: el diferencial de interés, que favorece la inversión de corto plazo en Estados Unidos. Aunque este proceso permite preservar el dinamismo de la economía estadounidense y el crucial papel que desempeña ese país en el conjunto global, impide también una corrección ordenada de los impresionantes desequilibrios en su sector externo. Tampoco el crecimiento de la economía china parece adquirir un ritmo y estructura más razonables, a pesar de los esfuerzos de las autoridades. En resumen, no hay nada que sugiera, en la actual coyuntura, el inicio de un ajuste ordenado y gradual de los impresionantes desequilibrios del núcleo básico del sistema global.

¿Explica esto el tono cauteloso en los distintos pronósticos publicados hasta ahora por las instituciones internacionales? La característica fundamental del año 2005 ha sido la notoria reducción en el ritmo de expansión de la producción mundial. El Banco Mundial estima la tasa de crecimiento del producto, para el año 2005, en 3,2%, inferior en valor al registrado en 2004 (3,8%). Esta misma institución pronostica para los años 2006 y 2007, tasas de crecimiento de 3,2% y 3,3%, respectivamente. El cuadro muestra, con detalle, el pronóstico del Banco Mundial.

La desaceleración en la tasa de crecimiento de la producción mundial refleja el efecto combinado de varios factores: el incremento en el precio del petróleo, la política monetaria restrictiva ejecutada por Estados Unidos, los efectos de los desastres naturales (el terremoto de Asia, los huracanes en Estados Unidos), la pérdida de dinamismo del sector construcción, la caída de precios de los activos del sector hipotecario y las expectativas negativas que produjeron los intentos de las autoridades chinas para recuperar el control de su economía nacional.
Para comprender con claridad el pronóstico del Banco Mundial, resulta indispensable considerar varios aspectos importantes. En primer lugar, el grado de incertidumbre de las cifras es bastante alto. Este hecho, como bien lo indica Michael Mussa, destacado miembro del Institute for International Economics, marca una diferencia importante respecto de 2005 y años precedentes, en los que era posible realizar proyecciones bastante acertadas gracias a la simplicidad estructural de los escenarios futuros. La actual incertidumbre es una consecuencia natural de la complejidad de la coyuntura global, una combinación poco usual de fenómenos y de problemas que nadie comprende a plenitud. ¿Cuál será el precio futuro de la energía y su efecto en el sistema productivo mundial? Difícil saberlo con precisión, ya que este fue diseñado en los años 1990, cuando prevalecía la estabilidad en los mercados de petróleo y el precio de la energía era bajo. La lógica de la actual división internacional del trabajo puede depender de costos de transporte reducidos y, por esta razón, puede cambiar de forma considerable si estos se incrementan. Aunque se discuten alternativas del camino hacia el equilibrio de los flujos financieros internacionales, todo parece indicar que la solución presupone un considerable y complicado trabajo de “rediseño institucional” para hacer posible un mayor papel en la regulación del sistema de las economías de mayor dimensión del mundo en desarrollo.
En segundo lugar, la tasa de inflación ha vuelto a aumentar en Estados Unidos, en Europa y en las economías más importantes del mundo en desarrollo. Este hecho complica en forma considerable el diseño de la política monetaria, pues obliga a los bancos centrales del mundo a ejecutar políticas monetarias restrictivas y, así, a un incremento de las tasas de interés en los países afectados: Estados Unidos, Australia y el Reino Unido. No es claro, sin embargo, cuáles pueden ser los efectos del incremento del costo de crédito en varias fuerzas cruciales para la estructura actual del proceso de expansión. El aumento en el interés podría, por ejemplo, derrumbar el mercado hipotecario, provocar una reducción drástica de la riqueza de las familias estadounidenses y destruir el papel de comprador de Estados Unidos. Si esto ocurre, el resultado más probable puede ser una deflación mundial.
Pero los pronósticos para el futuro inmediato presuponen un ajuste de los desequilibrios financieros, y este proceso puede impactar en forma desigual a los distintos componentes del sistema global. ¿Cuáles son los aspectos más importantes y las características fundamentales de la dinámica de los distintos grupos regionales?

II

Quizá son las economías industriales las que manifiestan con especial intensidad la desaceleración de la expansión. El crecimiento estimado del producto bruto interno en estas economías, para el año 2005, es de 2,5%, resultado inferior al registrado en 2004, de 3,1%. Sin embargo, son dos indicadores los que con especial intensidad manifiestan el enfriamiento: el índice de producción industrial y el comportamiento del comercio exterior de los distintos países del mundo ya desarrollado. El índice de producción industrial, indicador especialmente propenso a movimientos cíclicos, ha experimentado un descenso dramático y abrupto: en 2004, su tasa de crecimiento fue de 5% y en el presente año, se estima en 1,5%. Tres factores afectaron este comportamiento: el precio de la energía, las tasas de interés y los desastres naturales. Sin embargo, no fue, la “desaceleración” en este país tan acentuada como en otros, pues esta fue en parte cancelada por la depreciación del dólar y la peculiar respuesta de las tasas de interés de largo plazo, que permanecieron bajas a pesar del “incremento” del interés de los instrumentos de corto plazo. En Europa fue notoria la desaceleración, pero en el Japón, el fenómeno se manifestó con menor intensidad. Pero no se espera un deterioro de la situación para el futuro inmediato. En Estados Unidos, las tasas de crecimiento tenderán a estabilizarse, ya que se espera un incremento en las exportaciones y mayor gasto, asociado a la reconstrucción de las zonas afectadas por los huracanes de este año. En Europa, la tasa de crecimiento puede aumentar en 2006 y 2007 por causa de las tasas de interés y la reversión de la tendencia apreciativa del euro. En el Japón, se espera que una política monetaria expansiva aumente el crecimiento.

Las economías de los países del mundo en desarrollo no parecen manifestar, a primera vista, síntomas evidentes de desaceleración: la tasa de crecimiento, estimada en 5,9% para el año 2005, parecería indicar que el crecimiento prosiguió sin problemas este año. Sin embargo, el comportamiento del indicador global está influenciado por el crecimiento extraordinario de China y de la India, cuyas tasas se estiman, para el año 2005, en 9% y 7%, respectivamente.
Fue una fuerza decisiva para el crecimiento de China la expansión de su base exportadora y la reducción en la tasa de crecimiento de sus importaciones. Un elemento clave adicional, especialmente en la primera mitad del año 2005, fue la desaparición de las cuotas textiles. Sin embargo, la re-imposición de estas cuotas por Estados Unidos y la Unión Europea, en la segunda mitad del año, atenuó la fuerza expansiva del comercio. Las economías más pequeñas de Asia, que en los años precedentes desarrollaron fuertes vínculos comerciales con China, experimentaron las consecuencias negativas de la contracción de las importaciones chinas.
Para América Latina, se estima un crecimiento de 4,5% en el producto bruto interno. Esta desaceleración con respecto a 2004 tampoco muestra, con precisión, el desempeño de la mayor parte de las economías de la región, ya que se encuentra influenciado por el pobre desempeño de México y Brasil. Si excluimos a estos países, el crecimiento estimado para 2005 de las demás economías es de 5,9%. Este resultado refleja la excepcional demanda mundial de materias primas: petróleo, café y cobre. El futuro inmediato, sin embargo, no parece muy prometedor, ya que se anticipa, para los próximos años, una desaceleración en el ritmo e intensidad de la expansión por el efecto adverso de tres factores importantes: las elecciones presidenciales, la probable caída en las cotizaciones internacionales y el incremento en el precio del petróleo.

Thursday, November 17, 2005

Precios internacionales. ¿Hacia dónde sopla el viento?

La vulnerabilidad externa sigue siendo uno de los principales problemas de la economía peruana: las variaciones de los precios internacionales pueden generar shocks importantes y modificar radicalmente el curso de la economía; por lo tanto, constituyen uno de los riesgos más serios a los que debe hacer frente el crecimiento futuro. Las tendencias de los precios de algunos commodities pueden señalarnos los posibles caminos que tome la economía peruana.


Los metales preciosos

El desagregado del producto bruto indica que es el sector externo el principal móvil del reciente crecimiento económico. En efecto, en el año 2004, las exportaciones no financieras crecieron, en términos reales, en casi 15%; mientras que el consumo privado y la inversión bruta interna crecieron 3,4% y 5,8% respectivamente1. El sector minero, por su parte, representa más del 40% de las exportaciones totales del Perú y su participación en ellas tiende a crecer. Lo preocupante es que una parte importante de este crecimiento no se debe a un aumento en la producción, sino a un aumento en los precios de las materias primas notablemente del oro y del cobre2. ¿Es esto sostenible?

Los casos del oro y del cobre son distintos. El primero ha visto un fuerte incremento en su consumo (como joyería, básicamente en India y, por supuesto, en China, donde las ventas de joyería están aumentando 14% anualmente desde hace ya algunos años). Sin embargo el oro encuentra en las expectativas el principal determinante de su precio. Ofrece cierta seguridad a los inversionistas y por ello tiende a ser más demandado cuando se presentan riesgos en la economía o en la política internacional, cuando las otras opciones de ahorro se perciben como más riesgosas. Las inseguridades que ha vivido el mundo desde el comienzo del siglo (notablemente el miedo al terrorismo y, recientemente, el temor a una crisis económica), así como la pérdida de valor del dólar estadounidense, han sostenido el aumento del precio.

Así, la incertidumbre sobre el futuro de la economía mundial es provechosa para el precio del oro en el corto plazo, pero a su vez genera incertidumbre sobre su precio en el 2006. El miedo a la inflación en Estados Unidos (en setiembre de 2005 se produjo un aumento del índice de precios al consumidor de 1,2%, el aumento más grande desde marzo de 1980) ha mantenido el precio alto en octubre y puede seguir haciéndolo durante el año 2006. De hecho, estos precios altos parecen indicar que el mercado ha considerado insuficientes los recientes aumentos en las tasas de interés de Estados Unidos para relajar las presiones inflacionarias. De mantenerse las expectativas de crisis económica, fundamentadas, entre otros factores, por los impresionantes déficit gemelos estadounidenses, el precio del oro seguirá subiendo. El Bloomberg´s Gold Survey, que recoge la opinión de 47 analistas sobre el futuro de los precios del oro, muestra que 29 de ellos esperan aumentos, 8 esperan una caída y 10 tienen una opinión neutral. Aunque la importancia de la especulación y las expectativas en el precio del oro dificulten la predicción, el reciente aumento del consumo de oro en Asia ha subido el piso del precio.

El cobre, por su parte, es un metal cuya demanda se basa totalmente en el consumo. Nuevamente, la expansión de China y su demanda para expandir las redes de comunicación en su territorio han desempeñado un papel central en el notable aumento de los precios. Dado el inmenso tamaño del país y lo mucho que le falta por desarrollar, la demanda por cobre en el gigante de Asia se mantendrá alta por un buen tiempo. Por otro lado, la posibilidad de que la economía estadounidense, la segunda mayor consumidora de cobre luego de China, se ralentice, haría contrapeso a este aumento de la demanda.

Sin embargo, parte del precio alto del cobre se explica por los problemas que ha encontrado la oferta para responder a la demanda durante los años 2004 y 2005. China, el país donde el consumo ha aumentado más en los últimos años, es también el país con mayor déficit de cobre refinado, lo cual provocó en 2004 una considerable disminución de los inventarios: la diferencia entre consumo y producción fue la mayor en años, cerca de 700 mil toneladas. Por el tiempo que requiere el desarrollo de nuevos proyectos mineros y las características del proceso de producción, la oferta reacciona lentamente en el corto plazo. Además de esto, diversos conflictos laborales, fruto de los aumentos de los precios, dificultaron el proceso de producción en minas como Cuajone y Toquepala, de Southern Perú Copper, Asarco, en Estados Unidos o Codelco, en Chile. Se espera una recuperación de la oferta global durante el año 2006 y esto, aun con la demanda sostenida, presionaría los precios hacia la baja. Credit Suisse First Boston proyecta un precio de US$1,42, J.P. Morgan Securities, uno de US$1,20 y Merrill Lynch, de US$1,25 como promedio en 2006, mientras que en los primeros 3 trimestres de 2005, el cobre promedio un precio de US$1,74.


El petróleo más caro del mundo

En setiembre de 2001, el mundo gozaba con los barriles a menos de 20 dólares y la crisis del petróleo parecía muerta y enterrada. La debilidad del crecimiento de la economía estadounidense y el constante aumento de la oferta de petróleo de productores ajenos a la OPEP (notablemente Rusia) presionaban el precio hacia la baja. Luego, una serie de sucesos entraron en escena: el ataque del 11 de setiembre, la coincidencia con la decisión de Bush, de llenar las reservas estratégicas de petróleo y de la OPEP, de llevar la producción de petróleo a su nivel más bajo en diez años, los problemas políticos en Venezuela, la huelga, a comienzos de 2003, de los productores de petróleo en ese país, la invasión de Irak. De la mano de estos shocks, las especulaciones fueron inflando el precio del barril: a comienzos de octubre 2005, este superaba ya los 60 dólares.

Recientemente se han visto aun más shocks de oferta importantes. El paso de los huracanes Katrina y Rita por Estados Unidos provocaron el cierre de numerosas refinerías, constituyen shocks de corto o mediano plazo. El creciente miedo por el terrorismo, los riesgos en los países productores (Irán, Irak, Rusia, Venezuela), la baja inversión en exploración de los últimos años, son factores que persistirán por más tiempo, dada la coyuntura económica y geopolítica del mundo. La capacidad productiva, por su parte, si bien no está funcionando al máximo, ha reducido notablemente los márgenes (entre producción y capacidad de producción) a un punto mínimo en los últimos 20 años.

Los shocks de oferta, sin embargo, no explican por sí solos la escalada del precio. De hecho, el aumento de la demanda en Estados Unidos y en China, los principales consumidores de petróleo en el mundo, resulta un factor explicativo crucial. El crecimiento económico y el aumento de la demanda en China, por su propia cuenta, parecen explicar la tercera parte del reciente aumento de los precios y, dado el nivel de pobreza que aún persiste en el gigante asiático, habría más espacio para el desarrollo y la continuación de estas presiones. En Estados Unidos, el principal consumidor de petróleo del mundo, la demanda muestra poca disuasión con el aumento de los precios. Esta baja elasticidad hace que el consumo no muestre tendencia a disminuir y, como consecuencia, existe también amplio margen para que los precios continúen aumentando. Las bajas tasas de interés que se han visto en los últimos años, además, han fomentado el consumo global y, directa e indirectamente, la demanda por petróleo. Una buena parte del aumento no es entonces efecto de los shocks, sino de condiciones de mercado. Esto puede explicar por qué el aumento no ha producido, como en años previos, una crisis en los principales consumidores de petróleo: el precio de equilibrio del petróleo parece ser hoy más alto que el de hace seis o más años.

Tanto los shocks de oferta como las condiciones de mercado actúan como shocks externos para los países de economías pequeñas importadoras de petróleo. Y si bien en los países desarrollados el uso de petróleo como proporción del producto es menor que en los saños 1970 y 1980 (tanto por la mayor eficiencia de las industrias como por la mayor importancia del capital humano y de la tecnología); en los países emergentes, el uso de petróleo no se ha vuelto tan eficiente y, por lo tanto, el efecto del aumento del precio sobre el producto será mayor.



1. Fuente: INEI y BCRP.
2. Entre enero y agosto del 2005, el volumen de oro exportado aumentó en 5,3%, mientras que el precio del oro aumentó en 6,9%.